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jueves, 21 de noviembre de 2013

LAS TINIEBLAS

 
Uno de los problemas más difíciles de nuestra época ciertamente viene a ser el intrincado laberinto de las teorías.

Indubitablemente, por estos tiempos se han multiplicado exorbitantemente por aquí, por allá y acullá las escuelas seudo-esoteristas y seudo-ocultistas.

La mercadería de almas, de libros y teorías es pavorosa, raro es aquel que entre la telaraña de tantas ideas contradictorias logre en verdad hallar el camino secreto.

Lo más grave de todo esto es la fascinación intelectiva; existe la tendencia a nutrirse estrictamente en forma intelectual con todo lo que llega a la mente.

Los vagabundos del intelecto ya no se contentan con toda esa librería subjetiva y de tipo general que abunda en los mercados de libros, sino que ahora y para colmo de los colmos, también se atiborran e indigestan con el seudo-esoterismo y seudo-ocultismo barato que abunda por doquiera como la mala hierba.

El resultado de todas estas jergas es la confusión y desorientación manifiesta de los bribones del intelecto.

Constantemente recibo cartas y libros de toda especie; los remitentes como siempre interrogándome sobre ésta o aquella escuela, sobre tal o cual libro, yo me limito a contestar lo siguiente: Deje Ud. la ociosidad mental; a Ud. no tiene porqué importarle la vida ajena, desintegre el yo animal de la curiosidad, a Ud. no deben importarle las escuelas ajenas, vuélvase serio, conózcase a sí mismo, estúdiese a sí mismo, obsérvese a sí mismo, etc., etc., etc.

Realmente lo importante es conocerse a sí mismo profundamente en todos los niveles de la mente.

Las tinieblas son la inconsciencia; la luz es la conciencia; debemos permitir que la luz penetre en nuestras tinieblas; obviamente la luz tiene poder para vencer a las tinieblas.

Desgraciadamente las gentes se encuentran auto-encerradas dentro del ambiente fétido e inmundo de su propia mente, adorando a su querido Ego.

No quieren darse cuenta las gentes de que no son dueños de su propia vida, ciertamente cada persona está controlada desde adentro por muchas otras personas, quiero referirme en forma enfática a toda esa multiplicidad de yoes que llevamos dentro.

Ostensiblemente cada uno de esos yoes pone en nuestra mente lo que debemos pensar, en nuestra boca lo que debemos decir, en el corazón lo que debemos sentir, etc.

En estas condiciones la humana personalidad no es más que un robot gobernado por distintas personas que se disputan la supremacía y que aspiran al supremo control de los centros capitales de la máquina orgánica.

En nombre de la verdad hemos de afirmar solemnemente que el pobre animal intelectual equivocadamente llamado hombre aunque se crea muy equilibrado vive en un desequilibrio psicológico completo.

El mamífero intelectual en modo alguno es unilateral, si lo fuera sería equilibrado.

El animal intelectual es desgraciadamente multilateral y eso está demostrado hasta la saciedad.

¿Cómo podría ser equilibrado el humanoide racional? Para que exista equilibrio perfecto se necesita de la conciencia despierta.

Solo la luz de la conciencia dirigida no desde de los ángulos sino en forma plena central sobre nosotros mismos, puede acabar con los contrastes, con las contradicciones psicológicas y establecer en nosotros el verdadero equilibrio interior.

Si disolvemos todo ese conjunto de yoes que en nuestro interior llevamos, viene el despertar de la conciencia y como secuencia o corolario el equilibrio verdadero de nuestra propia psiquis.

Desafortunadamente no quieren darse cuenta las gentes de la inconsciencia en que viven; duermen profundamente.

Si las gentes estuvieran despiertas, cada cual sentiría a sus prójimos en sí mismos.

Si las gentes estuvieran despiertas, nuestros prójimos nos sentirían en su interior.

Entonces obviamente las guerras no existirían y la tierra entera sería en verdad un paraíso.

La luz de la conciencia, dándonos verdadero equilibrio psicológico, viene a establecer cada cosa en su lugar, y lo que antes entraba en conflicto íntimo con nosotros, de hecho queda en su sitio adecuado.

Es tal la inconsciencia de las multitudes que ni siquiera son capaces de encontrar la relación existente entre luz y conciencia.

Incuestionablemente luz y conciencia son dos aspectos de lo mismo; donde hay luz hay conciencia.

La inconsciencia es tinieblas y éstas últimas existen en nuestro interior.

Solo mediante la auto-observación psicológica permitimos que la luz penetre en nuestras propias tinieblas.


"La luz vino a las tinieblas pero las tinieblas no la comprendieron".

Samael Aun Weor

miércoles, 20 de noviembre de 2013

LA JERGA CIENTIFISTA


La dialéctica lógica resulta condicionada y calificada, además, por las proposiciones "en" y "acerca" que jamás nos llevan a la experiencia directa de lo real.

Los fenómenos de la naturaleza distan mucho de ser como los científicos los ven.

Ciertamente tan pronto un fenómeno cualquiera es descubierto, de inmediato se le califica o rotula con tal o cual terminacho difícil de la jerga científica.

Obviamente esos dificilísimos términos del cientifismo moderno solo sirven de parche para tapar la ignorancia.

Los fenómenos naturales en modo alguno son como los cientifistas los ven.

La vida con todos sus procesos y fenómenos se desenvuelve de momento en momento, de instante en instante, y cuando la mente cientifista la detiene para analizarla, de hecho la mata.

Cualquier inferencia extraída de un fenómeno natural cualquiera, de ninguna manera es igual a la realidad concreta del fenómeno, desgraciadamente la mente del científico alucinada por sus propias teorías cree firmemente en el realismo de sus inferencias.

El intelecto alucinado no solamente ve en los fenómenos reflejo de sus propios conceptos, sino, además, y lo que es peor quiere en forma dictatorial hacer que los fenómenos resulten exactos y absolutamente iguales a todos esos conceptos que se llevan en el intelecto.

El fenómeno de la alucinación intelectual es fascinante, ninguno de esos tontos científicos ultramodernos admitiría la realidad de su propia alucinación.

Ciertamente los sabihondos de estos tiempos en modo alguno admitirían que se les calificase de alucinados.

La fuerza de la auto-sugestión les ha hecho creer en la realidad de todos esos conceptos de la jerga cientifista.

Obviamente la mente alucinada presume de omnisciente y en forma dictatorial quiere que todos los procesos de la naturaleza marchen por los carriles de sus sabihondeces.

No bien ha aparecido un fenómeno nuevo, se le clasifica, se le rotula y se le pone en tal o cual lugar, como si en verdad se le hubiese comprendido.

Son millares los términos que se han inventado para rotular fenómenos, mas nada saben los seudo-sapientes sobre la realidad de aquellos.

Como ejemplo vivido de todo lo que en este capítulo estamos afirmando, citaremos el cuerpo humano.

En nombre de la verdad podemos afirmar en forma enfática que este cuerpo físico es absolutamente desconocido para los científicos modernos.

Una afirmación de esta clase podría aparecer como muy insolente ante los pontífices del cientifismo moderno, incuestionablemente merecemos de ellos la excomunión.

Sin embargo, tenemos bases muy sólidas para hacer tan tremenda afirmación; desgraciadamente las mentes alucinadas están convencidas de su seudo-sapiencia, que ni remotamente podrían aceptar el crudo realismo de su ignorancia.

Si les dijésemos a los jerarcas del cientifismo moderno, que el Conde de Cagliostro, interesantísimo personaje de los siglos XVI, XVII, XVIII todavía vive en pleno siglo XX, si les dijésemos que el insigne Paracelso, insigne facultativo de la edad media, aún existe todavía, podéis estar seguros de que los jerarcas del cientifismo actual se reirían de nosotros y jamás aceptarían nuestras afirmaciones.

Sin embargo, es así: Viven actualmente sobre la faz de la tierra los auténticos mutantes, hombres inmortales con cuerpos que datan de miles y de millones de años hacia atrás.

El autor de esta obra conoce a los mutantes, empero no ignora el escepticismo moderno, la alucinación de los cientifistas y el estado de la ignorancia de los sabihondos.

Por todo esto en modo alguno caeríamos en la ilusión de creer que los fanáticos de la jerga científica aceptasen la realidad de nuestras insólitas declaraciones.

El cuerpo de cualquier mutante es un franco desafío a la jerga científica de estos tiempos.

El cuerpo de cualquier mutante puede cambiar de figura y retornar luego a su estado normal sin recibir daño alguno.

El cuerpo de cualquier mutante puede penetrar instantáneamente en la cuarta vertical y hasta asumir cualquier forma vegetal o animal y retornar posteriormente a su estado normal sin recibir perjuicio alguno.

El cuerpo de cualquier mutante desafía violentamente a viejos textos de Anatomía oficial.

Desgraciadamente ninguna de estas declaraciones podría vencer a los alucinados de la jerga cientifista.

Esos señores, sentados sobre sus solios pontificios, incuestionablemente nos mirarán con desdén, tal vez con ira, y posiblemente hasta con un poco de piedad.

Empero, la verdad es lo que es, y la realidad de los mutantes es un franco desafío a toda teoría ultramoderna.

El autor de la obra conoce a los mutantes pero no espera que nadie le crea.

Cada órgano del cuerpo humano está controlado por leyes y fuerzas que ni remotamente conocen los alucinados de la jerga cientifista.

Los elementos de la naturaleza son en sí mismos desconocidos para la ciencia oficial; las mejores fórmulas químicas están incompletas: H2O, dos átomos de Hidrógeno y uno de Oxígeno para formar agua, resulta empírico.

Sí tratamos de juntar en un laboratorio el átomo de Oxígeno con los dos de Hidrógeno, no resulta agua ni nada porque esta fórmula está incompleta, le falta el elemento fuego, solo con este citado elemento podría crearse agua.

La intelección por muy brillante que parezca no puede conducirnos jamás a la experiencia de lo real.

La clasificación de sustancias y los terminachos difíciles con que se rotula a las mismas, sólo sirve como parche para tapar la ignorancia.

Eso de querer el intelecto que tal o cual sustancia posee determinado nombre y características, resulta absurdo e insoportable.

¿Porqué el intelecto presume de omnisciente? ¿Porqué se alucina creyendo que las sustancias y fenómenos son como él cree que son? ¿Porqué quiere la intelección que la naturaleza sea una réplica perfecta de todas sus teorías, conceptos, opiniones, dogmas, preconceptos, prejuicios?

En realidad los fenómenos naturales no son como se cree que son, y las substancias y fuerzas de la naturaleza de ninguna manera son como el intelecto piensa que son.

La conciencia despierta no es la mente, ni la memoria, ni semejante. Solo la conciencia liberada puede experimentar por sí misma y en forma directa la realidad de la vida libre en su movimiento.


Empero debemos afirmar en forma enfática que en tanto exista dentro de nosotros mismos cualquier elemento subjetivo, la conciencia continuará embotellada entre tal elemento y por ende no podrá gozar de la iluminación continua y perfecta.

Saludos,

Samael Aun Weor

martes, 19 de noviembre de 2013

La Ley del Péndulo

LA LEY DEL PÉNDULO


Resulta interesante tener un reloj de pared en casa, no sólo para saber las horas sino también para reflexionar un poco.

Sin el péndulo el reloj no funciona; el movimiento del péndulo es profundamente significativo.

En los antiguos tiempos el dogma de la evolución no existía; entonces, los sabios entendían lo de que los procesos históricos se desenvuelven siempre de acuerdo con la Ley del Péndulo.

Todo fluye y refluye, sube y baja, crece y decrece, va y viene de acuerdo con esta Ley maravillosa.

Nada tiene de extraño que todo oscile, que todo esté sometido al vaivén del tiempo, que todo evolucione e involucione.

En un extremo del péndulo está la alegría, en el otro el dolor; todas nuestras emociones, pensamientos, anhelos, deseos, oscilan de acuerdo con la Ley del Péndulo.

Esperanza y desesperación, pesimismo y optimismo, pasión y dolor, triunfo y fracaso, ganancia y pérdida, corresponden ciertamente a los dos extremos del movimiento pendular.

Surgió Egipto con todo su poderío y señorío a orillas del río sagrado, mas cuando el péndulo se fue al otro lado, cuando se levantó por el extremo opuesto cayó el país de los faraones y se levantó Jerusalem, la ciudad querida de los Profetas.

Cayó Israel cuando el péndulo cambió de posición y surgió en el otro extremo el Imperio Romano.

El movimiento pendular levanta y hunde Imperios, hace surgir poderosas Civilizaciones y luego las destruye, etc.

Podemos colocar en el extremo derecho del péndulo las diversas escuelas seudo-esotéricas y seudo-ocultistas, religiones y sectas.

Podemos colocar en el extremo izquierdo del movimiento pendular a todas las escuelas de tipo materialista, Marxista, ateísta, escepticista, etc. Antítesis del movimiento pendular, cambiantes, sujetas a permutación incesante.

El fanático religioso, debido a cualquier acontecimiento insólito o decepción, puede irse al otro extremo del péndulo, convertirse en ateísta, materialista, escéptico.

El fanático materialista, ateísta, debido a cualquier hecho inusitado, tal vez un acontecimiento metafísico trascendental, un momento de terror indecible, puede llevarle al extremo opuesto del movimiento pendular y convertirle en un reaccionario religioso insoportable.

Ejemplos: Un sacerdote vencido en una polémica por un Esoterista, desesperado se tornó incrédulo y materialista.

Conocimos el caso de una dama ateísta e incrédula que debido a un hecho metafísico concluyente y definitivo, se convirtió en una exponente magnífica del esoterismo práctico.

En nombre de la verdad, debemos declarar que el ateísta materialista verdadero y absoluto, es una farsa, no existe.

Ante la proximidad de una muerte inevitable, ante un instante de indecible terror, los enemigos de lo eterno, los materialistas e incrédulos, pasan instantáneamente al otro extremo del péndulo y resultan orando, llorando y clamando con fe infinita y enorme devoción.

El mismo Carlos Marx, autor del Materialismo Dialéctico, fue un fanático religioso judío, y después de su muerte, le rindieron pompas fúnebres de gran rabino.

Carlos Marx, elaboró su Dialéctica Materialista con un sólo propósito: "CREAR UN ARMA PARA DESTRUIR A TODAS LAS RELIGIONES DEL MUNDO POR MEDIO DEL ESCEPTICISMO".

Es el caso típico de los celos religiosos llevados al extremo; en modo alguno podría aceptar Marx la existencia de otras religiones y prefirió destruirlas mediante su Dialéctica.

Carlos Marx cumplió uno de los Protocolos de Sión que dice textualmente: "No importa que llenemos el mundo de materialismo y de repugnante ateísmo, el día en que nosotros triunfemos, enseñaremos la religión de Moisés debidamente codificada y en forma dialéctica, y no permitiremos en el mundo ninguna otra religión".

Muy interesante resulta que en la Unión Soviética las religiones sean perseguidas y al pueblo se le enseñe dialéctica materialista, mientras en las sinagogas se estudia el Talmud, la Biblia y la religión, y trabajan libremente sin problema alguno.

Los amos del gobierno Ruso son fanáticos religiosos de la Ley de Moisés, mas ellos envenenan al pueblo con la farsa esa del Materialismo Dialéctico.

Jamás nos pronunciaríamos contra el pueblo de Israel; sólo estamos declarando contra cierta élite de doble juego que, persiguiendo fines inconfesables, envenena al pueblo con Dialéctica Materialista, mientras en secreto practica la religión de Moisés.

Materialismo y espiritualismo, con toda su secuela de teorías, prejuicios y pre-conceptos de toda especie, se procesan en la mente de acuerdo con la Ley del Péndulo y cambian de moda de acuerdo con los tiempos y las costumbres.

Espíritu y materia son dos conceptos muy discutibles y espinosos que nadie entiende.

Nada sabe la mente sobre el espíritu, nada sabe sobre la materia.

Un concepto no es más que eso, un concepto. La realidad no es un concepto aunque la mente puede forjarse muchos conceptos sobre la realidad.

El espíritu es el espíritu (El Ser), y sólo a sí mismo puede conocerse.

Escrito está: "EL SER ES EL SER Y LA RAZÓN DE SER ES EL MISMO SER".

Los fanáticos del Dios materia, los científicos del Materialismo Dialéctico son empíricos y absurdos en un ciento por ciento. Hablan sobre materia con una auto-suficiencia deslumbrante y estúpida, cuando en realidad nada saben sobre la misma.

¿Qué es materia? ¿Cuál de estos tontos científicos lo sabe? La tan cacareada materia es también un concepto demasiado discutible y bastante espinoso.

¿Cuál es la materia?, ¿El algodón?, ¿El hierro?, ¿La carne?, ¿El almidón?, ¿Una piedra?, ¿El cobre?, ¿Una nube o qué? Decir que todo es materia seria tan empírico y absurdo como asegurar que todo el organismo humano es un hígado, o un corazón o un riñón. Obviamente una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa, cada órgano es diferente y cada sustancia es distinta. Entonces, ¿cuál de todas estas substancias es la tan cacareada materia?

Con los conceptos del péndulo juega mucha gente, pero en realidad los conceptos no son la realidad.

La mente solamente conoce formas ilusorias de la naturaleza, pero nada sabe sobre la verdad contenida en tales formas.

Las teorías pasan de moda con el tiempo y con los años, y lo que uno aprendió en la escuela resulta que después ya no sirve; conclusión: nadie sabe nada.

Los conceptos de la extrema derecha o de la extrema izquierda del péndulo pasan como las modas de las mujeres, todos esos son procesos de la mente, cosas que suceden en la superficie del entendimiento, tonterías, vanidades del intelecto.

A cualquier disciplina psicológica se le opone otra disciplina, a cualquier proceso psicológico lógicamente estructurado, se le opone otro semejante, ¿y después de todo, qué?

Lo real, la verdad, es lo que nos interesa; más esto no es cuestión del péndulo, no se encuentra entre el vaivén de las teorías y creencias.

La verdad es lo desconocido de instante en instante, de momento en momento.

La verdad está en el centro del péndulo, no en la extrema derecha y tampoco en la extrema izquierda.

Cuando a Jesús le preguntaron: ¿Qué es la verdad?, guardó un profundo silencio. Y cuando al Budha le hicieron la misma pregunta, dio la espalda y se retiró.

La verdad no es cuestión de opiniones, ni de teorías, ni de prejuicios de extrema derecha o de extrema izquierda.

El concepto que la mente puede forjarse sobre la verdad, jamás es la verdad.

La idea que el entendimiento tenga sobre la verdad, nunca es la verdad.

La opinión que tengamos sobre la verdad, por muy respetable que aquélla sea, en modo alguno es la verdad.

Ni las corrientes espiritualistas ni sus oponentes materialistas, pueden conducirnos jamás a la verdad.

La verdad es algo que debe ser experimentado en forma directa, como cuando uno mete el dedo en el fuego y se quema, o como cuando uno traga agua y se ahoga.

El centro del péndulo está dentro de nosotros mismos, y es allí donde debemos descubrir y experimentar en forma directa lo real, la verdad.

Necesitamos auto-explorarnos directamente para auto-descubrirnos y conocernos profundamente a sí mismos.

La experiencia de la verdad sólo adviene cuando hemos eliminado los elementos indeseables que en su conjunto constituyen el mi mismo.

Sólo eliminando el error viene la verdad. Sólo desintegrando el "Yo mismo", mis errores, mis prejuicios y temores, mis pasiones y deseos, creencias y fornicaciones, encastillamientos intelectuales y auto-suficiencias de toda especie, adviene a nosotros la experiencia de lo real.

La verdad nada tiene que ver con lo que se haya dicho o dejado de decir, con lo que se haya escrito o dejado de escribir, ella solamente adviene a nosotros cuando el "mí mismo" ha muerto.

La mente no puede buscar la verdad porque no la conoce. La mente no puede reconocer la verdad porque jamás la ha conocido. La verdad adviene a nosotros en forma espontánea cuando hemos eliminado todos los elementos indeseables que constituyen el "mi mismo", el "yo mismo".

En tanto la conciencia continúe embotellada entre el yo mismo, no podrá experimentar eso que es lo real, eso que está más allá del cuerpo, de los afectos y de la mente, eso que es la verdad.

Cuando el mi mismo queda reducido a polvareda cósmica, la conciencia se libera para despertar definitivamente y experimentar en forma directa la verdad.

Con justa razón dijo el Gran Kabir Jesús: "CONOCED LA VERDAD Y ELLA OS HARÁ LIBRES".

¿De qué sirve al hombre conocer cincuenta mil teorías si jamás ha experimentado la Verdad?

El sistema intelectual de cualquier hombre es muy respetable, mas a cualquier sistema se le opone otro y ni uno ni otro es la verdad.

Más vale auto-explorarnos para auto-conocernos y experimentar un día en forma directa, lo real, la VERDAD.

Samael Aun Weor


miércoles, 27 de junio de 2012

REBELDÍA PSICOLÓGICA


No está de más recordar a nuestros lectores, que existe un punto matemático dentro de nosotros mismos...

Incuestionablemente tal punto, jamás se encuentra en el pasado, ni tampoco en el futuro...

Quien quiera descubrir ese punto misterioso, debe buscarlo aquí y ahora, dentro de sí mismo, exactamente en este instante, ni un segundo adelante, ni un segundo atrás...

Los dos palos Vertical y Horizontal de la Santa Cruz, se encuentran, en este punto...
Nos hallamos pues de instante en instante ante dos Caminos: el Horizontal y el Vertical...

Es ostensible que el Horizontal es muy "cursi", por él andan "Vicente y toda la gente", "Villegas y todo el que llega", "Don Raimundo y todo el mundo"...

Es evidente que el Vertical es diferente; es el camino los rebeldes inteligentes, el de los Revolucionarios...

Cuando uno se acuerda de sí mismo, cuando trabaja sobre sí mismo, cuando no se identifica con todos los problemas y penas de la vida, de hecho va por la Senda Vertical...

Ciertamente jamás resulta tarea fácil eliminar las emociones negativas; perder toda identificación con nuestro propio tren de vida; problemas de toda índole, negocios, deudas, pago de letras, hipotecas, teléfono, agua, luz, etc., etc., etc.

Los desocupados, aquellos que por tal o cual motivo han perdido el empleo, el trabajo, evidentemente sufren por falta de dinero y olvidar su caso, no preocuparse, ni identificarse con su propio problema, resulta de hecho espantosamente difícil.

Quienes sufren, quienes lloran, aquellos que han sido víctimas de alguna traición, de un mal pago en la vida, de una Ingratitud, de una calumnia o de algún fraude, realmente se olvidan de sí mismos, de su real Ser íntimo, se identifican completamente con su tragedia moral...

El trabajo sobre sí mismo es la característica fundamental del Camino Vertical. Nadie podría hollar la Senda de la Gran Rebeldía, si jamás trabajase sobre sí mismo...

El trabajo al que nos estamos refiriendo es de tipo Psicológico; se ocupa de cierta transformación del momento presente en que nos encontramos. Necesitamos aprender a vivir de instante en instante...

Por ejemplo, una persona que se encuentra desesperada por algún problema sentimental, económico o político obviamente se ha olvidado de sí misma...

Tal persona si se detiene un instante, si observa la situación y trata de recordarse a sí mismo y luego se esfuerza en comprender el sentido de su actitud...

Si reflexiona un poco, si piensa en que todo pasa; en que la vida es ilusoria, fugaz y en que la muerte reduce a cenizas todas las vanidades del mundo...

Si comprende que su problema en el fondo no es más que una "llamarada de petate", un fuego fatuo que pronto se apaga, verá de pronto con sorpresa que todo ha cambiado...

Transformar reacciones mecánicas es posible mediante la confrontación lógica y la Auto- Reflexión Intima del Ser...

Es evidente que las gentes reaccionan mecánicamente ante las diversas circunstancias de la vida...

¡Pobres gentes!, Suelen siempre convertirse en víctimas. Cuando alguien les adula sonríen; cuando les humillan, sufren. Insultan si se les insulta; hieren si se les hiere; nunca son libres; sus semejantes tienen poder para llevarles de la alegría a la tristeza, de la esperanza a la desesperación.

Cada persona de esas que van por el Camino Horizontal, se parece a un instrumento musical, donde cada uno de sus semejantes toca lo que le viene en gana...

Quien aprende a transformar las relaciones mecánicas, de hecho se mete por el "Camino Vertical".

Esto representa un cambio fundamental en el "Nivel de Ser" resultado extraordinario de la "Rebeldía Psicológica.

domingo, 5 de febrero de 2012

LA ESCALERA MARAVILLOSA

LA ESCALERA MARAVILLOSA

Tenemos que anhelar un cambio verdadero, salir de esta rutina aburridora, de esta vida meramente mecanicista, cansona...

Lo que primero debemos comprender con entera claridad es que cada uno de nosotros ya sea burgués o proletario, acomodado o de la clase media, rico o miserable, se encuentra realmente en tal o cual Nivel de Ser...

El Nivel de Ser del borracho es diferente al del abstemio y el de la prostituta muy distinto al de la doncella. Esto que estamos diciendo es irrefutable, irrebatible...

Al llegar a esta parte de nuestro capítulo, nada perdemos con imaginamos una escalera que se extiende de abajo hacia arriba, verticalmente y con muchísimos escalones...

Incuestionablemente en algún escalón de estos nos encontramos nosotros; escalones abajo habrá gentes peores que nosotros; escalones arriba se encontrarán personas mejores que nosotros...

En esta Vertical extraordinaria, en esta escalera maravillosa, es claro que podemos encontrar todos los Niveles de Ser... cada persona es diferente y esto nadie puede refutarlo. ..

Indubitablemente no estamos ahora hablando de caras feas o bonitas, ni tampoco se trata de cuestión de edades. Hay gentes jóvenes y viejas, ancianos que ya están para morir y niños recién nacidos...

La cuestión del tiempo y de los años; eso de nacer, crecer, desarrollarse, casarse, reproducirse, envejecerse y morir, es exclusivo de la Horizontal...

En la "Escalera Maravillosa", en la Vertical el concepto tiempo no cabe. En los escalones de tal escala sólo podemos encontrar "Niveles de Ser"...

La esperanza mecánica de la gente no sirve para nada; creen que con el tiempo las cosas serán mejores; así pensaban nuestros abuelos y bisabuelos; los hechos precisamente han venido a demostrar lo contrario...

El "Nivel de Ser" es lo que cuenta y esto es Vertical; nos hallamos en un escalón pero podemos subir a otro escalón. ..

La "Escalera Maravillosa" de la que estamos hablando y que se refiere a los distintos "Niveles de Ser", ciertamente, nada tiene que ver con el tiempo lineal...

Un "Nivel de Ser" más alto está inmediatamente por encima de nosotros de instante en instante...

No está en ningún remoto futuro horizontal, sino aquí y ahora; dentro de nosotros mismos; en la Vertical...

Es ostensible y cualquiera lo puede comprender, que las dos líneas —Horizontal y Vertical— se encuentran de momento en momento en nuestro interior Psicológico y forman Cruz...
La personalidad se desarrolla y desenvuelve en la línea Horizontal de la Vida. Nace y muere dentro de su tiempo lineal; es perecedera; no existe ningún mañana para la personalidad del muerto; no es el Ser...

Los Niveles del Ser; el Ser mismo, no es del tiempo, nada tiene que ver con la Línea Horizontal; se encuentra dentro de nosotros mismos. Ahora, en la Vertical...

Resultaría manifiestamente absurdo buscar a nuestro propio Ser fuera de sí mismos...
No está de más sentar como corolario lo siguiente: Títulos, grados, ascensos, etc., en el mundo físico exterior, en modo alguno originarían exaltación auténtica, reevaluación del Ser, paso a un escalón superior en los "Niveles del Ser"...

Samael Aun Weor